Beatificación de la Venerable Sierva de Dios
Concepción Cabrera de Armida

4 de mayo de 2019

 




La Basílica de Guadalupe hoy fue la sede de la Beatificación de la Venerable Sierva de Dios Concepción Cabrera una mujer laica, mística y apóstol.


“La santidad es el rostro bello de la Iglesia”, nos dice el papa Francisco. Hoy la Iglesia nos invita a contemplar la belleza de ese rostro en María de la Concepción Cabrera. Así da inicio la Santa Misa de Beatificación, la cual es Presidida por el Cardenal Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, Representante del Santo Padre Francisco.
   
El Arzobispo Primado de México, Carlos Aguiar Retes a nombre de todos los Obispos, de la Familia de la Cruz y de los fieles laicos pidió la Beatificación de María de la Concepción Cabrera. Se dio lectura de la Carta Apostólica momentos emotivos en los que la imagen de la Beata es descubierta. A lo largo de la misa los cientos de fieles expresaron su amor y devoción por ver a la nueva Beata Mexicana.
   

   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Audio de la Homilía

 

 

 

 

Milagro de
Concepción Cabrera


     
 

Capillla del Altillo y Cripta de Concepción Cabrera




 

   
BREVE SEMBLANZA
Concepción Cabrera (1862-1937)

Jesús, Salvador de los hombres, ¡sálvalos!

 

1862

 

Concepción Cabrera Arias nació el 8 diciembre 1862, en San Luis Potosí (México), donde vivió la primera parte de su vida. Fue bautizada el día 10. Sus padres fueron Octaviano Cabrera Lacavex y Clara Arias Rivera. Fue la séptima de doce hermanos.
Desde niña se sintió atraída por Dios, especialmente en la eucaristía, y se distinguió por su pureza, humildad y espíritu de sacrifico. Su tío, el sacerdote Luis G. Arias, ejerció un benéfico influjo espiritual sobre ella.
 

1884

1889

1893

1894

 

El 8 noviembre 1884 contrajo matrimonio con Francisco Armida García; tuvieron nueve hijos.
En
1889 asistió por primera vez a unos ejercicios espirituales; los dirigió el P. Antonio Plancarte. Allí descubrió su misión: «salvar almas». Días después, en la hacienda de Jesús María, transmitió las enseñanzas de los ejercicios a las mujeres campesinas.
En
1893, su vida espiritual recibió un fuerte impulso, gracias a la dirección del P. Alberto Mir, jesuita, y comenzó a escribir su diario espiritual.
El
14 enero 1894, movida por el anhelo de pertenecer totalmente a Jesucristo, se grabó en el pecho el monograma JHS. De sus labios y su corazón salió espontáneamente el grito: «Jesús, Salvador de los hombres, ¡sálvalos!» Ese día se considera el nacimiento de la Obra de la Cruz.
A los pocos días, Dios le dio la visión de la Cruz del Apostolado en el templo de La Compañía. Esa cruz es el símbolo de la Espiritualidad de la Cruz, que Dios regaló al mundo por medio de Concepción Cabrera de Armida.
El 3 mayo se plantó la primera Cruz del Apostolado en Jesús María. Hasta el presente, muchos fieles acuden en peregrinación a ese lugar..
 

1895

1897

1903

1906

El 3 mayo 1895, con la ayuda del P. Mir y la aprobación del obispo Ramón Ibarra, se fundó el Apostolado de la Cruz, en la diócesis de Chilapa (Guerrero).
En
septiembre 1895 se trasladó con su esposo y sus hijos a la Cd. de México.
El
3 mayo 1897, con la ayuda del P. Mir, fundó la congregación de las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús.
En 1901 murió su esposo. Concepción, viuda de 38 años, asumió la tarea de sacar adelante a ocho hijos.
El
4 febrero 1903, en el templo de Nuestra Señora de Lourdes, tuvo un encuentro providencial con el P. Félix Rougier, marista francés, quien la ayudará a hacer la fundación de los Misioneros del Espíritu Santo.
El
25 marzo 1906, Dios le otorgó la encarnación mística, gracia central de la vida de esta esposa y madre de familia; una gracia de transformación en Jesucristo y de gran fecundidad espiritual.
Con la ayuda y la aprobación de Mons. Ibarra, entonces arzobispo de Puebla, el 8 noviembre 1909 fundó la Alianza de Amor con el Sagrado Corazón de Jesús, y el 19 enero 1912, la Fraternidad de Cristo Sacerdote.
 

1914

1917

1925

1937

1956

1999

En 1913 viajó a Tierra Santa y Roma, en una peregrinación organizada por Mons. Ibarra. Pío X la recibió en una audiencia privada. El Papa concedió el permiso para la fundación de los Misioneros del Espíritu Santo, la cual se realizó el 25 diciembre 1914, en el Tepeyac.
El
1 febrero 1917 murió Mons. Ibarra, y comenzó para Concepción una nueva etapa de su vida espiritual, la de su soledad, en la que vivió como un eco de la Virgen María.
En
1925 tomó como director espiritual a Mons. Luis Ma. Martínez, obispo coadjutor de Morelia, quien fue su director hasta que ella murió. Él fue un instrumento del Espíritu Santo para llevar a término la obra de santificación de esta mística y apóstol.
El
3 marzo 1937, murió con fama de santidad a los 74 años, en la Cd. de México. Sus restos mortales se encuentran en el templo del Altillo (Av. Universidad 1700, Coyoacán, México, D.F.).
Uno de los grandes tesoros que esta laica mexicana heredó a la Iglesia son sus numerosos escritos. Hay textos místicos y autobiográficos, cartas a diversos destinatarios y escritos de tipo catequético o devocional.
En
1956 se introdujo su causa de canonización. El 20 diciembre 1999, Juan Pablo II reconoció que ella había vivido las virtudes cristianas en grado heroico y la declaró Venerable.
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